viernes, 6 de febrero de 2015

Las cosas son así

Recientemente he tenido una pregunta dando vueltas en mi cabeza, ¿por qué queremos a nuestros animales de compañía como nuestras mascotas pero al mismo tiempo nos alimentamos o vestimos con otros animales creyendo que tenemos derecho de tratarlos con la crueldad que sea necesaria para obtener un beneficio de estos? El ser humano tiene la  equívoca idea de que puede explotar a los animales y a la naturaleza a su antojo creyendo que es el dueño del mundo, sin tomar en cuenta que estos últimos dos también viven en el planeta tierra.
Algunas personas piensan que los productos animales que consumen provienen de lugares donde no existe sufrimiento, donde alimentan a los animales con productos de buena calidad o que incluso viven en libertad, algunas otras no se ponen a pensar de dónde viene lo que está en su plato de la comida; en realidad, la historia de las industrias de producción de alimentos de origen animal no es tan bonita como nos dicen que es. Lo cierto es que los animales que suelen ser consumidos tales como vacas, cerdos, pollos, pavos, entre otros son tratados en condiciones miserables; privados de agua, alimento y luz solar, confinados a jaulas sin poder moverse, inseminados artificialmente, arrebatados de sus hijos o madres, amontonados en camiones para ser transportados, golpeados contra los suelos de los mataderos, degollados mientras aún están conscientes y sienten dolor, cortándoles las orejas y cola sin anestesia, tratándolos como objetos.
Si el sufrimiento de un animal no es razón suficiente para dejar de consumir productos derivados de estos seres vivos, quizá lo sea el hecho de que el dejar de hacerlo es mejor para el ambiente y para nuestra salud, ya que el consumo de carne está relacionado con enfermedades como la obesidad y el cáncer, comer carne es llamar al cáncer.
¿Por qué cada día es peor comer carne? Porque cuando el animal llega a beber agua, es contaminada, su comida contiene químicos para que sirva de engorde, por los antibióticos que le ponen para que de más carne, por las pésimas condiciones de higiene en las que viven, por las enfermedades que tiene, por los venenos que genera su organismo al morir, por la descomposición natural de la muerte, por los aditivos químicos que le añaden, entre otras razones. 
Mencionar todas las razones del por qué dejar de comer carne sería muy tardado, pero espero que las mencionadas con anterioridad los hagan reflexionar acerca del estilo de vida que llevan.

martes, 3 de febrero de 2015

La conciencia del inconsciente...

Las más de las ocasiones existe una predisposición común a "creer" (mas no pensar, de ahí el dilema) que se puede "concienciar" a otro, que se puede hacer que alguien sea consciente de algo. El error radica en siquiera entender que la acción depende de una premisa implícita: tener conocimiento de lo que se pretende concienciar en alguien más.

El ser humano, por naturaleza, es soberbio y, por ende, ingenuo. El mexicano, por arquetipo, evita ser objetivo y, por consiguiente, no argumenta lo que dice; se protege a ultranza en la maravilla de "su propia opinión" (bendito pleonasmo). La suma de los referentes constituye un constructo endémico que emprende pié de lucha a favor del "bien común" y las injusticias del "sistema" en general.

¿Qué hacer ante un contexto cuya obviedad indica que la falta de equidad seguirá como la máxima? El inconsciente concienciará; el consciente actuará. "Concienciar" o "actuar", eterno dilema del impío agnóstico. No hay mayor ridículo que observar a los que "suponen" que actúan concienciando de lo que suponen y sustentan en la sacra opinión del pueblo. La pregunta se infiere: ¿qué sentido tiene caminar de un punto a otro y, en el proceso, enunciar estridentemente la "verdad" a través de su soberbia y bárbara algarabía? Imagino, mas no he visto, que el resultado ha sido beneficioso para "alguien" en "particular".

El truco está en comprender el qué, para determinar el cómo y saber esperar el cuándo; mas, si no hay "luces" en el proceso, probable sea que sigan "concientizando" a través de "actos" y conocimientos. 
"Amén..."

lunes, 2 de febrero de 2015

Ser.

Cuando te conté que me apasionaba leer y escribir, no lo hice para impresionarte; verás, meramente lo hice para conocernos.

Probablemente no sepa exactamente las reglas para escribir, puedo ser un caos con los acentos y notablemente sé que soy una persona "ignorante".

Pero, ¿qué más da?, ¿por qué debe de importar más "parecer" que "ser"?, soy así.

Sencillo, complicado, caótico, bendito, maldito, pero soy.


Pd. Suelo escribir cosas tenebrosas, románticas (depende de mi humor), como sea, el blog se veía solo sin letras o historias y quise poner algo que se me vino a la mente tras haber escrito algo más en mi blog (para quiénes estén interesados: loquesoyesloquecuento.blogspot.mx ).

Nos vemos el Jueves :)