Algunas personas piensan que los productos animales que consumen provienen de lugares donde no existe sufrimiento, donde alimentan a los animales con productos de buena calidad o que incluso viven en libertad, algunas otras no se ponen a pensar de dónde viene lo que está en su plato de la comida; en realidad, la historia de las industrias de producción de alimentos de origen animal no es tan bonita como nos dicen que es. Lo cierto es que los animales que suelen ser consumidos tales como vacas, cerdos, pollos, pavos, entre otros son tratados en condiciones miserables; privados de agua, alimento y luz solar, confinados a jaulas sin poder moverse, inseminados artificialmente, arrebatados de sus hijos o madres, amontonados en camiones para ser transportados, golpeados contra los suelos de los mataderos, degollados mientras aún están conscientes y sienten dolor, cortándoles las orejas y cola sin anestesia, tratándolos como objetos.
Si el sufrimiento de un animal no es razón suficiente para dejar de consumir productos derivados de estos seres vivos, quizá lo sea el hecho de que el dejar de hacerlo es mejor para el ambiente y para nuestra salud, ya que el consumo de carne está relacionado con enfermedades como la obesidad y el cáncer, comer carne es llamar al cáncer.
¿Por qué cada día es peor comer carne? Porque cuando el animal llega a beber agua, es contaminada, su comida contiene químicos para que sirva de engorde, por los antibióticos que le ponen para que de más carne, por las pésimas condiciones de higiene en las que viven, por las enfermedades que tiene, por los venenos que genera su organismo al morir, por la descomposición natural de la muerte, por los aditivos químicos que le añaden, entre otras razones.
Mencionar todas las razones del por qué dejar de comer carne sería muy tardado, pero espero que las mencionadas con anterioridad los hagan reflexionar acerca del estilo de vida que llevan.