miércoles, 18 de marzo de 2015

González: los falsos profetas

La ignorancia y el fanatismo de la gente hacen que las instituciones, como lo es la iglesia, lucren con estas.

González: los falsos profetas

La religión aprovecha la ignorancia de las personas haciéndoles creer que solucionarán sus problemas, por lo tanto, la religión mantiene la frase "Dios los apoya, pero hay que darle algo a cambio ", esta frase se refiere a dinero y la intención es estafar a las personas para que los negocios religiosos sigan existiendo..

jueves, 12 de marzo de 2015

González: Los falsos profetas


Tesis: La desesperación e ignorancia de los individuos los orillan a decisiones extremas y fanatismos religiosos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Spots "a peso"...

La costumbre impera sobre el uso de los medios previo a cada proceso electoral: carteles, "pintas", videos, audios y propaganda "basura" saturan el acto comunicativo y no queda más que acostumbrarse a un eterno y estridente bombardeo publicitario. La realidad se vuelve absurda, no solo porque es imposible alejarse del bullicio, también porque el sentido populista tienta a cualquier neo-liberal.
El el acto se juzgan y regulan diversas premisas para tal escándalo: no es posible solicitar el voto sino hasta el inicio formal del proceso; no es posible exponer una crítica directa hacia otro candidato, ya que se supone aún ninguno es "oficial"; no es posible utilizar a figuras de la farándula, pues se considera manipulación social...y demás vaguedades de un sistema caricaturesco.
Lo más ridículo se presenta cuando se oficializa el proceso. Ahora sí se permite "pedir el voto", mas es implícito que los ataques iniciarán, pese a que de forma explícita se adornan (en el mejor de los casos) bajo la premisa de la "sana competencia".
La manda es un cliché: "Si votas por mí, si y solo por mí,  mejoraría todo... con el resto todo empeoraría...". El común de la ciudadanía concede su voto por nerviosismo, desidia o esperanza. Todo esto gracias al excelente trabajo del IFE (ahora INE) durante finales de los 90, cuando se esforzó y logró encajar en el subconsciente de los mexicanos la suposición de que debería votar sí o sí, incluso bajo la línea de hacerlo por "el menos malo". Los spots se potencian y la atmósfera se satura aún más de promesas, acusaciones y estupideces.
Ojalá uno, solo uno, hablara de la desaparición del ISR (con lo cual se ampliaría o se generaría poder adquisitivo, se daría impulso a la circulación de capitales y se apostaría por el casi nulo mercado interno) y de cómo se supliría tal impuesto (lo cual podría hacerse al desaparecer a los plurinominales, que solo funcionan en una democracia que se sostiene sobre la clase media, que no es el contexto; o al reducir el número de legisladores, al menos en una tercera parte; o al modificar los presupuestos de los partidos políticos, que no sean una cantidad exagerada que provenga del erario público, sino de la iniciativa privada, como ya lo hacen en su mayoría de forma ilegal). Aún mejor sería que uno mencionara cómo desaparecer al sacrosanto sindicato nacional de trabajadores de la educación y a la inminente coordinadora nacional de trabajadores de la educación (una forma simple, mas no fácil, sería despedir a todos los empleados, darles una liquidación y volver a colgar el anuncia de "se solicita profesores", evidentemente para ello sería necesario desligarse de la gran función como intermediarios que realiza el sindicato y la coordinadora; podría hacerse durante verano, en el periodo entre ciclos escolares; tendría que hacerse algo similar a lo que se hizo con el sindicato mexicano de electricista, que desapareció a "Luz y fuerza del centro"; habría movilizaciones, bloqueos y demás... pero nada que no pase ya).

En fin, spots "a peso": "económicos" y al alcance de los recursos que se obtienen de una sociedad manipulada (gracias a su ignorancia y esperanza crónicas) por "todos" los que trafican con su pobreza en búsqueda de mantener, recuperar o tener el poder "por siempre y para siempre".

lunes, 2 de marzo de 2015

Si en nuestro silencio hubiera una palabra, existirían más letras en este espacio que momentos en los que la susceptibilidad prevalece.